El equilibrio es un estado de ser: anclado, tranquilo y consciente. Al igual que los Alpes suizos, se eleva por encima de las nubes sin dejar de estar profundamente arraigado a la tierra. Contiene la tranquilidad de los lagos, la pureza del aire y la fuerza silenciosa de la piedra, mientras que el aroma de la menta suiza se esparce con la brisa alpina, su frescura chispeante agudiza los sentidos y despierta la claridad interior. En este equilibrio, la naturaleza y el yo se vuelven uno. Yuma, que lleva el nombre del protagonista de esta escena, es la abreviatura de Yuzu y Mint, una metáfora del equilibrio interior.
Yuma comienza con la fresca y refrescante frescura de la menta suiza, la hierbabuena, el yuzu y la bergamota, elevando los sentidos como una brisa fresca de montaña. En su corazón se despliega un bouquet alpino de edelweiss, jengibre, cachemira y un acorde de aire de montaña, que aporta claridad y ligereza a la fragancia. La base de ámbar seco, vetiver, almizcle y pachulí ancla la composición en una suave calma amaderada, aterrizando sin apelmazar.